domingo, 4 de abril de 2010

Capítulo 4 - "Regalo" de cumpleaños

-¡MAMÁAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! -tronó Alethia desde su cuarto.
-¿Se puede saber qué te pasa, Ale? -preguntó su madre subiendo las escaleras.
-¡Tengo que tenerlo todo preparado para la fiesta!
-Tranquila cielo, todo estará listo.
-¡PERO DATE PRISAAA!
-¡Alethia Dewey, cálmate o cancelo todo!
La chica soltó un suspiro y se calmó un poco.
-¡Pero es que son más de treinta invitados, mami! -protestó-. Tiene que haber bebida, agua, divertimento y sobretodo espacio para todos...
-Tranquila, Ale, no te salgas de tus cabales, que para mañana estará todo precioso.



-¿Te gustan las películas que he alquilado? -inquirió la madre de Lyra, dirigiéndose a su hija mayor.
-Chucky y Soy Leyenda...¡Me gustan! ¡Gracias, mamá!
-De nada, hija. ¿Y cuántos sois?
-Bueno...siete, al final. Chelsea, Madison, Jamie, Oliver, Carly, Jake y yo.
-¿Y eso? Recuerdo que antes invitabas a muchos niños.
-Es que todos van a la fiesta de la estúpida de Alethia Dewey, que cumple los años el mismo día que yo...
-Bueno, no importa. Tus amigos de verdad no te fallarán, ¿Verdad?
Lyra forzó una sonrisa. No le fallarían porque no les habían invitado a la fiesta de Alethia...



Alethia estaba sofocada. Treinta y dos chicos y chicas exactos se encontraban en la casa y, agobiada, se excusó con que iba a comprar más Coca-Cola.
Por otra parte, Lyra estaba aburrida. Llevaban dos horas y media jugando al Monopoly, y maquinó la excusa de ir al supermercado a buscar patatas fritas.
El supermercado estaba vacío. Un cajero distraído estaba sentado en su silla. Cada una de las chicas entró por un extremo. Pero sin embargo, se encontraron en un mismo pasillo.
-Hola, Dewey -saludó Lyra fríamente.
-Qué alegría, Lyra -respondió Alethia con la misma frialdad.
Después, ambas buscaron, cada una en su estantería, las cosas que necesitaban. Segundos más tardes, Lyra oyó un ruido en las estanterías del fondo.
-¿Has oído algo? -preguntó a Alethia.
Esta, sorprendida por el hecho de que le hubiese dirigido la palabra, negó con la cabeza, y ambas se giraron de nuevo. Pero Alethia escuchó entonces un ruido y exclamó:
-¡Sí, lo oigo!
Quizás lo dijo demasiado alto, porque un hombre gordo, de dos metros de alto, con dos enormes cabezas saltó sobre la estantería y apareció frente a las chicas.
-¡AAAAH! -gritaron a coro.
El asqueroso bicho se les acercó y...¡Escupió fuego!
-¿Qué hacemos? -preguntó Alethia, alarmada.
-¡Ni idea! -respondió Lyra- ¡APÁRTATE!
Los reflejos de la joven evitaron que una llama chamuscase a Alethia por completo. Justo a tiempo, la chica se apartó.
-Gra-gra... -tartamudeó.
De repente, como saliéndole del alma, las chicas se cogieron de las manos, formando un círculo y exclamaron:
-¡DISSAPARATUM!
La escena que contemplaron a continuación fue horrenda. El hombre de dos cabezas se fue deshaciendo, literalmente, de pies a cabeza, hasta que quedó solamente un charco color verde vómito. Acto seguido, las chicas, ruborizadas, se separaron y se quedaron unos momentos asustadas, contemplando el charco.
-¿Qué...? -consiguió murmurar Alethia minutos más tarde- ¿Qué ha pasado?
-Ni idea -respondió Lyra mordiéndose las uñas-. Pero cállate.
-Lo mismo digo.
Y, después de aquello, cada una se fue por su lado, olvidando por completo el motivo por el que habían visitado aquel lugar.

3 comentarios:

  1. Es genial!!Bueníiisima, increible,magnifíaca!!!No encuentro palabras!!

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  2. Quiero leer el proximo capitulo!!

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  3. me encanta!! mola un monton!! esperare impacientemente al proximo capitulo

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